Bernardo Muñoz Carvajal

Espacio personal de Bernardo Muñoz.

Mes: abril 2018

La aventura de editar. ¿Edición o autoedición? (1)

 

La primera gran disyuntiva -y quizá la más importante- a la que se enfrenta un autor tras finalizar su obra es cómo hacerla accesible a sus lectores.

En la actualidad el mercado ofrece diferentes soluciones para editar y dar a conocer un libro. Sin embargo, a poco que se profundice en ellas, el escritor descubrirá que éstas se acaban resumiendo siempre en dos:

-Encontrar una editorial que financie la edición de la obra. Para ello, el autor cederá los derechos de publicación de la misma a cambio de una compensación económica pactada.

-Asumir por parte del autor los trabajos de edición, comercialización y promoción de la obra, ocupándose de forma directa de estas tareas y contratando a las empresas o servicios que precise. En estos casos, el autor suele mantener los derechos de publicación del libro. 

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Radio Nights. El último sueño de Avicii

Perdonen que esta noche rompa la tradición de música intimista de esta sección. Pero la noticia de la muerte de Tim Bergling, más conocido como Avicii, me obliga a este sencillo homenaje.

A este Disk Jockey debo que que un dinosaurio como yo, anclado en la música del pleistoceno, gire de vez en cuando mi interés -y con admiración- hacia  la música de baile.

Nadie debería morir con 28 años, y un tipo con tanto talento aún menos. Pero la música nos tiene acostumbrados a tales crueldades. En este mismo blog ya hemos mencionado algún ejemplo. Tampoco han trascendido las causas de su fallecimiento. Pero releyendo la letra de su enorme hit “Wake me up”, algunos versos hielan la sangre:

“Desearía poder quedarme así de joven para siempre,

no tengo miedo de cerrar los ojos”.

Como también dice esta canción, ojalá pueda sentir su camino a través de la oscuridad.

 

Sant Jordi 2018. Guía para la supervivencia

Sant Jordi ejerce sobre mí un efecto curioso. Invoca a la vez mis más placenteras filias y algunas fobias. Entre las primeras, el gusto de caminar entre libros y lograr la dedicatoria de algún autor. Y entre las segundas, mi legendaria incapacidad para aguantar colas interminables ante las casetas.

Siempre he creído que un libro firmado por su creador se convierte en una pieza única. Así que cuando me ha interesado la firma un escritor concreto, he logrado aplacar mi escasa paciencia ante el aborregamiento. Aunque también reconozco que en ocasiones me he plantado ante autores que apenas conocía por el simple hecho de encontrarlos libres.
En todo caso, para disfrutar de la diada de Sant Jordi en la Ciudad Condal conviene tomar algunas precauciones.

  • Hacer una lista y comprar los libros con anterioridad. El 23 de abril es el peor día del año para adquirirlos. Las paradas están desbordadas y los vendedores sometidos a un tremendo estrés. Además, aunque ese día trabajan libreros y aprendices, cuando necesitas a alguien para hacerle una consulta siempre te toca el bisoño.
  • Trazar una ruta para tratar de encontrar a nuestro autor favorito en la librería o en la franja horaria que mejor se nos acomode. Desde hace años utilizo la guía de firmas de “llegir en cas d’incendi”. Para mí, la mejor de las que se editan.

Por último, una recomendación básica para enfrentarse con dignidad a un Sant Jordi en el siglo XXI:

Comprar libros a los chicos y rosas a las chicas es sexista, casposo y demodé. En Sant Jordi regalen ambas cosas. No es justo privar a su ser querido, sea del sexo que sea, del placer de una buena lectura. Ni de la belleza de una flor.

El Nóbel de literatura se escribe en clave de “noir”

Lisbeth Salander

Y no porque la academia Sueca haya decidido honrar un género al que siempre ha ninguneado. El motivo es que los escándalos que estos días están saliendo a la luz sitúan al Nóbel de Literatura en el centro de una trama propia de la mejor novela negra.

En el centro de esta polémica un nombre: Jean-Claude Arnault, esposo de la académica Katarina Frostenson y responsable de una galería en Estocolmo vinculada a los Nóbel. Las acusaciones, destapadas por 18 mujeres, son muy graves. Abusos sexuales, nepotismo, y filtraciones de los ganadores del premio para, se supone, favorecer apuestas.

De momento, el escándalo ha provocado la dimisión de 3 miembros de la academia y ha obligado a intervenir al propio rey de Suecia.

En los próximos días sabremos cómo evoluciona esta crisis. Pero reconozcamos que lo que ya conocemos ofrece todos los ingredientes para una estupenda historia.

Jean Claude Arnault

Jean Claude Arnault

Suecia es toda una potencia en novela negra. No cuesta nada imaginar a Camila Läckberg trasladando a sus personajes a Estocolmo para investigar. O cuánto habría disfrutado Henning Mankell obligando a Kurt Wallander a meter las narices en el asunto.

Pero este caso, por sus connotaciones, habría hecho feliz sobre todo al malogrado Stieg Larsson. Pienso en Mikail Blomkvist investigando en torno a los grupos de poder que se mueven alrededor de los premios Nóbel. Recibiendo todo tipo de amenazas y presiones por su injerencia. Y en Lisbeth Salander, mucho más práctica, enseñando a Jean-Claude Arnault lo que esta chica  es capaz de hacerle a un hombre que no ama a las mujeres.

Radio Nights. Sade

La conocemos como Sade aunque su nombre real es Helen Folasade Adu. Hablamos de elegancia en estado puro.

SadeEste vídeo nos permite disfrutar de “Smooth Operator”, su tema más conocido, en un montaje escénico sencillamente espectacular. Y de regalo “Your Love is King”

La grabación es de 2011, 25 años después del estreno de estas canciones. Un tiempo que no parece haber sentado nada mal a Helen. O a Sade, como prefieran.

Les dejo con la bella.

 

El oficio perdido de escribir

Hace unos días, en el marco de una charla con lectores, el autor Eduard Márquez se definió a sí mismo como representante de una especie en extinción. La de aquellos que aún consideran el escribir como un oficio. Con sus reglas, su técnica y su nivel de excelencia, como cualquier otra profesión.

Eduard, quien también ejerce como profesor en la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonès, se mostró muy crítico con las nuevas hornadas de escritores. Comentó que muchos de sus alumnos

“no saben escribir. A algunos tan siquiera les gusta. Sólo quieren contar historias. Sin que les interese cómo”.

Marché de la biblioteca un tanto escéptico ante tanta contundencia, convencido de que Márquez, como profesor, debía ser durísimo. Claro que, tras toparme con la entrada que ilustra este artículo, empiezo a pensar que el pobre Eduard quizá se quedó corto. (amplíala haciendo click en la imagen o aquí)

Seamos sinceros. Cualquiera que use redes sociales sabe cuánto se atenta a diario contra los principios más elementales de la ortografía. Lo duro es que esta entrada pertenece a un autor quien, además, nos invita a conocer su nueva novela a través de una página temática de facebook.

Entiendo que pueda tratarse de una simple errata a la hora de teclear. De dos, ya que amén del clamoroso “echo” sin hache, también falta el acento en “el”. Pero ¡caray! si estamos promocionando un libro en un foro al que básicamente acuden amantes de la literatura, qué menos que repasar un poco lo que se pone.

Un error así no tiene que ver con la calidad literaria del autor. Denota, y ahí tengo que dar la razón a Eduard Márquez, falta de oficio.

Algo que, a diferencia de lo que él piensa, no creo que se haya perdido. Ocurre que para adquirirlo se necesita paciencia, dedicación y tiempo, unos valores que casan poco con la juventud.

De cualquier época.

 

LA AVENTURA DE EDITAR. INTRODUCCIÓN

Escribimos por el placer de hacerlo o porque tenemos ganas de expresar nuestras ideas. Escribimos como reto, como necesidad vital, como ejercicio introspectivo, de autoafirmación, por puro ego…

Cada cual tiene sus motivos. Pero la cuestión es que, a quien se inicia en esta aventura y no tira la toalla, le llega el día en el que esa obra que con tantos desvelos ha sacado adelante por fin se acaba.

Punto y final ¿O punto y principio?

Porque tanto trabajo quedará en nada, en un simple juego de solitario, si el libro no logra ver la luz. En el formato que sea y a través de los canales a los que logremos acceder.

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Radio Nights. El tres por cuatro de Joss Stone

radio nightsSi algo tienen en común la mayoría de canciones que escuchamos hoy día, ya sean de estilo pop, rock, metalero o latino, es el compás con que se estructuran: el 4 por 4.

Cabe suponer que nuestros oídos prefieren los cuatro golpes por compás a cualquier otra base rítmica. Lo cierto es que la abrumadora presencia del cuatro por cuatro ha relegado a otros compases a un plano minoritario dentro de la producción musical.

Uno de los grandes perjudicados es el tres por cuatro. El conocido “um pa pa” ha marcado durante siglos el ritmo de polkas y valses.  Géneros tan populares antaño como carpetovetónicos para el oído de hoy. Pues bien, En el blues y el soul, el tres por cuatro también tiene su hueco. Y en más canciones de las que podríamos sospechar.

Para demostrarlo, ilustraré esta entrada con un impresionante tema: “I Put A Spell On You”. No quiero ser acusado de viejuno, por lo que hoy no me basaré en la versión original de 1956, interpretada por el histriónico Screamin Jay Hawkins. En su lugar he escogido la recreación que hace de él Joss Stone, un primor de voz y sensibilidad de apenas 30 añitos.

Para entender el tres por cuatro, os invito a marcar el ritmo de esta canción con el pie. O tratar de bailarla como si fuera un vals. Como siempre, os recuerdo que para disfrutar de la música basta escucharla. Pero el vídeo tiene sus ventajas. Una es poder ver a la propia Joss Stone, quien amén de artistaza es un auténtico pibón (escrito con B, que quede claro). La otra, descubrir el parecido más que razonable de su guitarrista con Lionel Messi. ¿O no?

 

El Carvalho de Carlos Zanón.

Cuando supe que Carlos Zanón iba a ser el continuador de la saga de Pepe Carvalho, reconozco que tuve un arrebato de indignación. Sin embargo, algunos hechos me han movido a matizar mucho esta postura

Uno ha sido releer al personaje de Manuel Vázquez Montalbán. Hace pocos días terminé “los pájaros de Bangkok” una novela de 1983 que en su día me cautivó. Me encantó recuperar a un querido autor y a unos personajes entrañables. Pero la principal conclusión que extraje denotaba algo terrible.

La Barcelona de Pepe Carvalho ya no existe. Quedó tan anclada en el tiempo como ese personaje.

Las recetas de cocina del detective están anticuadas, muchos de sus vinos también y la mayoría de los restaurantes que cita cerraron hace años. Al Carvalho de Montalbán le costaría lo indecible moverse hoy entre manadas de turistas, acometer superillas o sortear carriles bici. No tiene ni idea de smarts citys, desconoce los smartphones y ni en su peor sueño habría podido imaginar el procés.

Para situar a Carvalho en la Ciudad Condal de 2018 es necesario un esfuerzo considerable de puesta al día. Y en en este sentido, Carlos Zanón me parece una elección perfecta. El autor se ha mostrado a través de sus novelas como un gran conocedor de la Barcelona actual, de sus barrios y de las diferentes problemáticas que se funden en el caleidoscopio de esta pequeña gran metrópolis.

Hace pocos días tuve el privilegio de escucharle hablar del proyecto, y reconozco que su discurso aplacó mis recelos. De hecho, me impresionó el respeto, la modestia  y la ilusión que el autor transmitió a la hora de abordar este encargo.

Quedan aún algunas incertidumbres, como la posible evolución gastronómica del detective. ¿lo descubriremos comiendo Sushi? Aunque mi principal inquietud es si el autor de obras como “yo fui Johnny Thunders” o “Marley estaba muerto”, modernizará también los gustos musicales del detective, más anclados en el cuplé, el tango o el fado que en los Clash.

La solución a este y otros enigmas, según el propio Carlos Zanón, se resolverá a finales de año.

Paco Camarasa y el futuro de las librerías

El pasado lunes falleció Paco Camarasa, impulsor del certamen BCNegra y propietario de la extinta librería “negra y criminal”.

No voy a extenderme en una noticia que ya ha sido difundida por todos los informativos de este país. Pero sí me gustaría hacer una reflexión:

Del prestigio no se come.

Negra y criminal tuvo que cerrar sus puertas por falta de clientes. Y esto es algo de lo que, sin pretender hacer demagogia, todos los amantes del género deberíamos sentirnos un poco culpables. El propio Paco Camarasa lo dejó claro cuando bajó por última vez la persiana.

“Había quien simplemente venía a que le recomendaras un libro y luego se lo compraba en cualquier otra parte”

Quizá debamos reflexionar sobre el modelo de librería que como lectores deseamos. Y hacerlo de forma seria, teniendo en cuenta que, más allá de anhelos o querencias, para que una librería subsista como negocio debe ser económicamente sostenible.

¿Virtual o física? ¿Temática o generalista? ¿Exclusiva o compartiendo espacio con otros artículos? La verdad, no tengo ni idea. Sólo sé que cada vez que veo el local que ocupaba la Catalònia convertido en un MacDonalds me cabreo. Que la arrogancia que mostraban los empleados de algunas de estas grandes librerías en sus buenos tiempos tampoco ayudaba a hacer de ellas un espacio amable. Y que como no nos espabilemos, al lector medio no le quedará más oferta para comprar libros físicos que la que ofrezcan supers y gasolineras.

Mal asunto para quienes escribimos y no somos Dan Brown. Ni lo envidiamos… salvo por la pasta, claro.