Bernardo Muñoz Carvajal

Espacio personal de Bernardo Muñoz.

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Competencia desleal

Sello de la T.I.A.

Leo en El País que una mujer, a quien su ex pareja había estafado 60.000 euros, contrata al novio de su hija, que dice ser el Jefe de los Servicios Secretos, para liquidar al timador y recuperar el importe robado mediante la venta de órganos en el mercado negro.

Leo que todos los puntos de semejante encargo quedaron recogidos en un documento de prestación de servicios. Que el presunto Jefe de los Servicios Secretos, tras obtener 7000 euros en concepto de adelanto, desapareció sin dejar rastro. Y que la mujer, sintiéndose doblemente timada (por su ex pareja y por el novio de su hija) denunció en una comisaría de Madrid al sicario por incumplimiento de contrato.

Leo también que madre e hija fueron detenidas al instante. Y que el jefe de los servicios secretos, pese a su increíble hoja de servicios -1.897 objetivos abatidos, 524 capturados, 352 misiones a sus espaldas, adiestrado en disciplinas tan dispares como artes milenarias, superación, guía canino o climatización, entre otras más propias de un agente de campo- no tardó en ser encontrado y puesto a disposición judicial. El sujeto a trocear para su venta por piezas también está localizado, sano y salvo, aunque no se descarta su detención por estafa.

El dispositivo policial para capturarlo se bautizó como «Operación Kafka». Se entiende.

Este es el enlace al contrato, cuya lectura debería ser obligatoria para cualquier aprendiz a fabulador. Aunque dudo que ningún autor se atreviera parir una historia así.

Quizá debería desplazarme a esa misma comisaría de Madrid. Y denunciar a la realidad por competencia desleal hacia la literatura.

Total, los agentes que prestan declaración ahí ya deben estar curados de espanto.

En busca del tiempo perdido

Llevo unos días tan (maravillosamente) locos, que he dedicado más tiempo a disfrutar el presente que a narrar el tiempo perdido. Un pecado en estos tiempos de exposición a redes sociales, asumido como mal menor.

Bernardo en libreria Laie

Sin embargo, soy consciente de que debo ponerme al día

Porque me apetece compartir algunos de estos momentos y porque se lo debo a todos quienes me estáis apoyando en esta aventura.

Así que aquí estoy de nuevo. Tengo muchas cosas que contaros. Y un buen puñado de fotos muy entrañables. También estreno canal, mi nueva página en Facebook

No se puede recuperar el tiempo perdido pero nada nos impide recrearnos en él.

Entrevista Capotiana a Bernardo Muñoz

Hace unos días, Toni Montesinos me sometió a un tercer grado introspectivo, disfrazado de entrevista Capotiana. Tan extraño nombre (Capotiana) no hace referencia a la gallina Caponata sino al gran Truman Capote. Os dejo con el resultado.

Bernardo Muñoz en café Gijón

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardo Muñoz Carvajal.


Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Barcelona tiene todos los microambientes que necesito para creer que no estoy atado a ninguno.

¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero a las personas. Eso excluye también a mucha gente.

¿Es usted cruel?Soy básicamente compasivo.

¿Tiene muchos amigos?No, pero son buenos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?Altura de miras.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?Bastante antes de que eso suceda suelen perder la categoría de amigos.

¿Es usted una persona sincera?A ratos.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?En lo que todos imaginamos cuando escuchamos la canción de Perales.

¿Qué le da más miedo?No soporto los hospitales.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?La desfachatez.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?Tocar la guitarra mejor de lo que lo hago.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?Tocar la guitarra.

¿Sabe cocinar?Sí!!!!!!!!!!!. Tras tocar la guitarra, cocinar es mi ejercicio físico preferido.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?A Forrest Gump.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?Deseo.

¿Y la más peligrosa?Deseo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?Soy un ser civilizado criado en la tradición judeocristiana y en los valores de Occidente. O sea que…

¿Cuáles son sus tendencias políticas?Libertad, igualdad y fraternidad. Sin fisuras.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?No tengo muy claro si por cosa se refiere a objetos o también a personas. Respondo ambas posibilidades. Como cosa, un robot aspirador. Trabajar a conciencia un par de horas trazando mi propia ruta y regresar después a la estación base para dormir tranquilito hasta el día siguiente. Con cantidad de tiempo para pensar. Como persona, detective privado, de los de libro. A ratos Marlowe, a ratos Poirot y siempre Carvalho. Más Petra Delicado que Miss Marple.

¿Cuáles son sus vicios principales?Mi incapacidad para reconocerlos. Por tanto, de confesarlos mejor ni hablamos.

¿Y sus virtudes?Éstas me importa mucho menos hacerlas públicas. De entre todas ellas, destacaría un instinto natural para la supervivencia.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?Por encima de todas, la de un flotador.

Primavera

La primavera debería ser luz, calor, música y sobre todo alegría.

Así que os propongo aparcar malos rollos, olvidar el cambio climático y dedicarnos a celebrar la estación que hoy comienza al ritmo de esta canción . Un tema de Hamid el Hadri que, en sí, es primavera pura.

¿A que entran ganas de casarse?

Con quien quiera cada cual. Incluso de repetir.

Al menos, mientras dure la primavera.

Crónica del día D

El Enigma Recasens es una realidad. Estas fotos me las han enviado amig@s que ya han encontrado la obra en librerías físicas u on -line.

La primera es de una tienda FNAC y la segunda de la web de El Corte Inglés

Pues bien, yo, pringado de mí, me he pasado el día currando. Tan siquiera he podido acercarme a ver mis libros. Son las desventajas de ser un autor clandestino. Aunque compatibilizar la escritura con un trabajo habitual también tiene sus ventajas. La propia Carmen Balcells (en boca de una de sus principales agentes) decía que no se fiaba de los autores sin doble vida. Así que no está todo perdido.

Eso sí, el sábado pienso recorrerme TODAS las librerías que encuentre.

El Enigma Recasens. Las horas previas

Foto de Bernardo

Ha sido tan dura la espera, han pasado tantas cosas en estos cuatros años, que me cuesta asumir que en apenas unas horas «El Enigma Recasens» dejará de ser una quimera para convertirse en una realidad física en forma de libro, al alcance de cualquiera que lo solicite en una librería.

Hoy ceno con los los desvelos, flaquezas e inseguridades que me han acompañado en esta travesía por el desierto. Toca mirar adelante y disfrutar de la apasionante etapa que empieza mañana. De los años oscuros me quedo con el calor de tantos seres queridos.

A partir de mañana cuento más que nunca con vosotros. Se acabaron las penas, ahora toca disfrutar.

El enigma Recasens.

Tras el último -e imprevisto- retraso en el lanzamiento del libro, decidí no volver a hablar de él hasta estar seguro que que no habría más contratiempos. Perdonad este silencio, impuesto por la prudencia y mil temores íntimos.

Por fin puedo anunciaros que El Enigma Recasens estará en las librerías a partir del próximo 13 de marzo.

Encantado de reencontraros. Os dejo con la portada.

El enigma Recaseens

Libros que huelen

Aroma de libros

Libros que huelen

Han sido varias las personas que, a lo largo de mi vida, lograron contagiarme su pasión por las artes gráficas. Pero ninguna como José VIcente Crespo, un tipo capaz de oler un libro y reconocer su imprenta.

No es ninguna exageración. José Vicente acercaba un libro nuevo a su experta nariz y sabía decirte si había salido de las entrañas de Printer, Cayfosa, Gráficas Estella o Litografías Rosés. Según explicaba, cada imprenta destilaba un olor característico y reconocible en sus productos. Siendo sincero, me consta que, a la hora de emitir veredicto, complementaba su pericia nasal con la observación de pequeños detalles ocultos al profano: ausencia no no de cinta de lectura, características del papel, ensamblado de las guardas o tipo de retractilado.  Nada que restara mérito a su asombrosa capacidad para reconocer imprentas.

Alumno de la escuela Tajamar, José Vicente amaba como pocos el oficio de impresor. Una pasión que no se limitaba al trabajo, ya que las paredes de su vivienda de Rivas Vaciamadrid estaban repletas de grabados antiguos que recreaban el oficio.

A José Vicente y a mí nos unió el trabajo. También un jefe común que, por motivos diferentes, trató de arruinarnos la vida. Un tipo despreciable que no amaba a las artes gráficas; sólo se quería a sí mismo.

En mi caso no consiguió aplastarme por más empeño que puso; en el de José Vicente, aunque acusó más que yo el golpe,  quiero creer que tampoco. Por desgracia nunca llegaré a saberlo. Murió en un accidente de tráfico, hace ya veinte años.

Hoy, ante la inminente edición de mi libro, mientras agobio al editor preguntando chorradas como tipo de papel, gramaje, carteo o sentido de la fibra, no puedo dejar de pensar en mi amigo José Vicente Crespo, y en cuanto me habría gustado darle a oler «el enigma Recasens». Seguro que, si no la imprenta, habría llegado a dar al menos con el tipo de máquina empleada.

Mi sincero recuerdo para él y para su familia, a la que no llegué a conocer en persona.

En cuanto al otro, al que sólo se quería a sí mimo, que le den.

 

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