Bernardo Muñoz Carvajal

Espacio personal de Bernardo Muñoz.

Las calles de Barcelona

Barcelona uno

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Barcelona es una ciudad vieja y sus calles, en cuanto se despoblan, aparecen cargadas de secretos.

El Enigma Recasens es una absoluta ficción que parce sugerida al oído por unos callejones y unos edificios ansiosos por contar sus historias.

Reconozco que la preparación del libro no ha exigido un gran esfuerzo documental. El suficiente para poder hablar con propiedad de los temas que narro.

Eso sí, sus páginas destilan lo mucho que he pateado Barcelona. Lo he hecho cámara en mano, como si fuera un visitante más. Y es que, tal como están las cosas, simular ser un turista es la mejor forma de pasar desapercibido en esta bendita ciudad.

pajaros y camaras

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Si alguien cree que exagero valga esta anécdota. Una mañana, mientra salía del metro junto a mi mujer, escuché  a dos muchachos discutir ante mis narices sobre si valía la pena atracarme o no. Convencidos de que no les entendía, mientras me sonreían con cara bobalicona valoraban entre ellos cuanto podrían sacar por la cámara de fotos que empuñaba, o si bastaría un tirón.

La cosa no fue a más porque A, estaba prevenido, B, la máquina de fotografiar no era nada del otro mundo y C, porque aunque iban puestos hasta las cejas, acabaron descubriendo que lo que salía de mis labios era un contundente castellano.

Esos safaris urbanos me han dejado un buen puñado de fotos. Unas curiosas, otras cuyo sentido hasta yo he olvidado -he retratado las cosas más inverosímiles- y alguna que me ha ayudado a retener una atmósfera, una luz o un recuerdo.

Dejo un par de muestras pidiendo perdón por adelantado. Soy peor fotógrafo que escritor. O eso espero.

El Enigma Recasens.

El enigma Recasens

El enigma Recasens

Tras una difícil decisión, el título escogido para el libro es El Enigma Recasens.

Al final se ha impuesto el criterio de la mayoría, Eso sí, los partidarios de La Hora del Depredador no resultaréis defraudados. Y es que en el libro se habla y mucho de Los Depredadores. Así, en plural.

Ayer presenté la ultimísima revisión (la “n” elevada al cuadrado, creo) que ya debería ser definitiva.

En el capítulo de agradecimientos, como prometí, incluí a Carlos Ferrero (quien, por cierto,  no ha dado señales de vida)…

…¡Y al resto de participantes!

En efecto, todos quienes expresasteis vuestra opinión seréis mencionados en la obra.  Y es que vuestro apoyo no merecía menos.

Eso si, sólo Carlos tendrá el ejemplar gratis (si responde al correo que le envié, claro)

Gracias por vuestro apoyo. ¡Estad atentos a las próximas noticias!

 

 

El ganador ya. Y el título del libro, el 3 de septiembre

Nervioso

Concursante a punto de conocer el resultado

Hola, os confirmo que el libro ya tiene título y que éste se ha consensuado ya con mi editor, teniendo en cuenta vuestras opiniones. Sin embargo, no se hará público a partir  del día 3 de septiembre.

El motivo es que a partir de él iniciaremos algunas acciones de visibilidad que no vale la pena arrancar en un mes como agosto.

Lo que sí puedo confirmar ya es el nombre del ganador del concurso. Y el agraciado es…

Carlos Ferrero.

Felicidades al ganador. Recuerda que recibirás gratis un ejemplar dedicado del libro (cuando salga) y que tu nombre se citará en el capítulo de agradecimientos.

Por lo demás, este mes será de poca actividad. Agosto es un mes para aplicarse a las vacaciones,  y  en ello estoy. De hecho, escribo desde el marco en que un conocido escritor, que ya cité en este cuento, ambienta todas sus novelas.

¿Una pista? Me estoy atiborrando a ostras.

¿Me ayudáis a poner título al libro?

Mono pensativo

Difícil elección

Mi libro está en la fase final de correcciones… y aún no tiene título.

Como las opiniones están divididas , os pido vuestra ayuda. Tras una intensa criba las dos opciones finalistas son:

-El enigma Recasens

-La suerte del depredador.

¿Cual os gusta más? Por favor, indicádmelo. Podéis hacerlo en el blog (preferible) o  en Facebook, en el post de la entrada.

Para agradecer vuestra colaboración, de entre quienes respondáis (con independencia de la opción que elijáis), una mano inocente seleccionará a un ganador.

La afortunada o afortunado dispondrá de dos privilegios:

-Recibirá un ejemplar dedicado.

-Su nombre aparecerá en la edición impresa, agradeciendo su colaboración.

Recordad que se trata de un referéndum no vinculante. Pero vuestra opinión ayudará mucho a la hora de tomar una decisión.

Reconozco que las bases de este concurso no resisten el menor rigor notarial. Pero prometo ser legal

Tenéis de tiempo hasta el miércoles 15 de agosto (incluído)

¡Gracias y mucha suerte!

 

PD: No olvidéis incluir el correo electrónico al hacer el comentario. Sólo se usará para contactar con el ganador.

 

El banquete de los detectives gourmets.

El algodon no engaña

El algodón no engaña

El banquete de los detectives gourmets. (O el misterio del mayordomo muerto en la casa de Pepe Carvalho)

En la chimenea de la casa de Vallvidrera arde “El sueño eterno” de Raymond Chandler.  Ocupando buena parte del salón, los invitados se reparten las tareas. Suena “Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol”.  De la canción han reclutado a Carpanta, quien se relame ante el desfile de platos.  Salvo Montalbano ha aparecido con una bandeja de arancini. Kostas Jaritos aporta una fuente de tomates rellenos, gentileza de su mujer. Georges Dupin, el más nuevo del grupo, se ha encargado del marisco y Maigret, uno de los más veteranos, del pollo al vino blanco. A Ricciardi no le ha dejado venir su aya y Brunetti, por machista, se quedará en la cocina fregando platos. La inspectora Salazar luce radiante entre los comensales. Echará de menos a Petra Delicado. Su amiga ha declinado acudir como acto de protesta. Le parece lamentable tan poca representación femenina en una reunión de detectives y policías gourmets. Ajeno a esta controversia, Poirot sigue concentrado en conseguir que sus dos huevos pasados por agua, de idéntico tamaño, presenten un perfecto eje de simetría respecto al plano de la mesa.

Carvalho ha dejado preparada la caldeirada y se concentra en los vinos.  Riojas a los que el tiempo ha hecho aún más nobles, Riberas de los de antes y Prioratos, unos caldos que, intuye, van a dar que hablar en los próximos años.

De repente, un grito en la cocina.

El cadáver reposa sobre la amplia mesa de trabajo. Le han practicado un corte preciso a la altura de la femoral y la sangre, canalizada a través de una vía, se deposita mansa en un barreño. Todos se miran estupefactos. Por una parte, temen que  ese crimen tan inoportuno les arruine la comida. Por otra, el misterio que aquel cuerpo anuncia espolea sus sus más íntimos instintos de sabuesos y huelebraguetas. Porque el caso se presenta difícil. Vean si no: el muerto no es otro que el propio mayordomo

En ese momento emerge una voz a espaldas de ellos.

-Buenas tardes, amigos míos, encantado de estar con vosotros. Debéis disculparme. Vengo de muy lejos y no soporto la comida congelada.

Aclarada la intriga, los invitados saludan con cariño a Hannibal Lecter y continúan con la fiesta.

 

Nota: este cuento debe mucho al blog “Gastronomía negra y criminal ” de Montse Clavé  y al artículo de Manel Bonafacia “Las recetas preferidas de los detectives gourmets”. Dicho queda

El argumento de la novela. Aclaración

Secretos

Secretos

Tras la avalancha de súplicas, algunas angustiadas, de muchos de vosotros para que aclare el argumento de la novela, deseo confirmaros que…

¡Mi novela no hablará del procés!

Pero vamos, ni media palabra.

Podréis asomaros a ella sin peligro.

Editorial Funambulista

Editorial Funambulista

Editorial Funambulista

Os anuncio que mi libro, cuyo título espero hacer público en breve, será editado por Editorial Funambulista Un orgullo que va más allá de las aspiraciones que, como escritor, imaginé

Si algun adjetivo define a Funambulista es prestigio. Por el trabajo que realiza y porque su ADN recoge la esencia de la mejor tradición editorial de este país.

Para entender qué es Funambulista hay que conocer a su creador, Max Lacruz y recordar también que su padre, Mario Lacruz,  fue un  editor de los llamados legendarios. Un hombre que trabajó, desde las diferentes editoriales en las que realizó su labor, con lo mejor de las letras en español de los últimos cincuenta años. Baste decir que mis tres mayores referentes en literatura (mis tres queridas “M”: Marsé, Montalbán y Mendoza) publicaron con él.

Mario Lacruz fue además un excelente escritor. SU novela, “el inocente” se considera de forma unánime la precursora de la literatura policíaca en español.

Reconozco que ser acogido en Funambulista y hacerlo además con una novela de corte negro, supone un plus de responsabilidad. Por la confianza que me ha demostrado Max,  y por la tradición literaria que arrastra.

Solo espero estar a la altura.

Radio Nights. Chris Isaak.

Chris Isaak Summer holiday

Chirs Isaak

¿Quien recuerda aquel amor de verano?

Muchos, sin duda. Aunque pocos han sabido cantarlo tan bien como Chris Isaak en su tema Summer Holiday.

Una voz que derrite en su lamento y que quema más que el sol.

Os aviso: Cuando llegue el “La, la la la, la, la” más de uno o una se derretirá. Si no lo ha hecho antes.

Feliz verano y felices amores.

 

 

 

 

 

El vendedor de enciclopedias

Vendedor de libros

Vendedor de libros

Hace pocos días leí en el blog Notas para lectores curiosos un interesante artículo en el que su autora lamentaba del fin de las enciclopedias de papel. Una agonía inexorable que, razoné, también ha comportado la extinción de un venerable oficio: el de vendedor de enciclopedias.

Tenté suerte en el arte del puerta a puerta hace cuarenta y un años. Sólo duré tres días ejerciendo el oficio. Pero en ese tiempo conseguí cuatro socios para Xarxa Cultural, una alternativa en catalán a Círculo de Lectores (o su competencia Discolibro ¿alguien la recuerda?) que comercializaba también la Gran Enciclopedia Catalana. Todo un logro para alguien como yo que, en aquellos años, no hablaba ni una palabra en la lengua de Pompeu. Y un ejemplo de integración por parte de mis suscriptores, familias humildes castellano-parlantes de Bellvitge y el barrio del Congreso.

Claro que estos logros no eran nada comparados a los que consiguió un amigo mío. Jordi O era un hacha en la venta domiciliaria que llegó a desarrollar incluso un método propio. Su sistema, galardonado por la editorial para la que trabajaba, se basaba en el más puro común. Perder poco tiempo con quien no te compra y centrarte en el cliente predispuesto. Según Jordi, a quien lograbas vender una primera colección, podías colocarle a continuación lo que fuera. Y en la misma visita. Jordi fue un precursor de las ventas cruzadas.

Por desgracia, este mundillo no estaba exento de picaresca. En una ocasión me topé con un tipo interesado en captar suscriptores para una enciclopedia. Su idea era usar maiings, que deseaba contratar conmigo. Una iniciativa loable, salvo por un par de problemas. De entrada, de la supuesta obra no existía más que un folleto promocional. No se había impreso ni un libro. Tampoco pensaba pagarme los mailings, al menos de inicio. Su plan era fácil. Conseguir una cantidad suficiente de suscriptores que le permitiera costear mis gastos y la edición del primer tomo. A partir de ahí, a buscarse de nuevo la vida hasta lograr publicar el segundo. Y después el siguiente. Y el otro. La enciclopedia, cuya temática ya olvidé, tenía una previsión de veinte volúmenes.

Aún recuerdo a aquel tipo, exponiéndome su proyecto con toda seriedad. Había trasladado el despacho a su vivienda, pues le habían embargado la oficina. Ocupaba una habitación tan minúscula que tenía que saltar por encima de la mesa para acceder a su sillón. Decliné el trato con todo cariño y le recomendé que considerara hacer un par de retoques a su plan. Los suficientes como para no acabar en la trena. Nunca volví a saber de él. Espero que me hiciera caso.

Sea por cambio de hábito de los compradores o por la maldita Wikipedia el oficio de vendedor de enciclopedias ha muerto. Se ha quedado sin materia prima. Vaya desde aquí mi pequeño homenaje a este gremio que, por solidaridad, deseo hacer extensivo a todos los profesionales del puerta a puerta. Desde los vendedores de Avón o Tuperware hasta los legendarios cobradores de “los muertos”.

Podar una novela

revisando la novela

Corregir un texto es como podar una planta.

Lo primero es sanear. Arrancar de cuajo adjetivos machacones, adverbios repetitivos o interjecciones recurrentes, capaces de afectar a la salud del libro. Por no hablar de gazapos, erratas, faltas de ortografía u otras plagas que puedan haberse adherido a él.

Después toca recortar. Se trata de moldear el conjunto con sumo cuidado para que, sin que pierda su esencia, logre expresar todas sus cualidades.

Reconozco que soy un fiera eliminando malas hierbas ortográficas y gramaticales. Y que, aunque me lo pienso más a la hora de dar la forma última la texto, tampoco me tiembla el pulso cuando toca pasar la tijera.

La última revisión del libro recortó 12 páginas a la versión previa. La actual promete ser aún más drástica. Las imágenes hablan por sí mismas.

¡Como siga adelgazando el contenido al final me voy a quedar con un relato breve!

 

 

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