Bernardo Muñoz Carvajal

Espacio personal de Bernardo Muñoz.

El eterno pijoaparte. Homenaje a Juan Marsé en forma de aventis

A mi primo Joaquín debo mis dos principales aficiones, aunque él no lo sepa o ya no lo recuerde. Ambas tuvieron lugar en la adolescencia y las dos partieron de un robo.

El día que decidí que había llegado el momento de aprender a tocar la guitarra fui a casa de mi tía Rafaela, que en gloria esté, y birlé la de Joaquín. Y digo robé porque no pedí permiso, aproveché que él no estaba en casa y conté una trola a su madre para llevármela. Y otra a la mía, cuando me vio aparecer con el instrumento. Desde entonces no he dejado de tocar, entendiendo esta afición como un placer íntimo. Mantuve retenida aquella pequeña guitarra de aprendizaje unos seis meses, hasta que mis padres me compraron una acústica Maya que aún conservo.

La segunda aportación de Joaquín fue un libro. Se trataba un ejemplar de Últimas Tardes con Teresa de Juan Marsé, comprado como lectura obligatoria para la clase de literatura. Enseguida me intrigó aquel libro. Yo había tenido aquella misma asignatura el año anterior y el Profesor Domenech ni lo había mencionado. Una putada, pues una novela en cuya portada aparecía aquella rubia cañón –yo debía tener unos 16 años- era motivo suficiente para interesarme en ella. Por tanto, intrigado por la rotundidad de la modelo danesa fotografiada por Oriol Maspons, tomé la decisión de requisar la obra a mi primo. En descargo de ambos cabe decir que, en este caso, Joaquín no opuso la menor resistencia. A diferencia de la guitarra, que sí devolví, aún conservo aquella novela, que descansa en mi mausoleo de libros robados.

Yo ya era lector en aquellos años, tanto de cómics y tebeos como de relatos de aventuras. Desde niño disfrutaba con Julio Verne, Karl May o Emilio Salgari, y de ahí había saltado a historias más adultas como Papillón, un libro que en su momento me impactó. Pero aquello era diferente a cuanto había leído. Con Últimas tardes con Teresa descubrí la magia de la literatura, cuánto puede disfrutarse un libro tanto por la historia que cuenta, como –y esto era novedad para mí- por la forma en que está escrita. La capacidad de proyectar imágenes y de provocar sentimientos de esa obra era infinita. Y todo a partir de una prosa maestra, que se degustaba por sí misma. Aquel libro también me enseñó que las historias que más duelen son aquellas con las que más te identificas. Yo, que siempre he tenido algo de pijoaparte, he conocido a algunos personajes que incluso lo superaban, y buena parte de los paisajes que citaba me eran familiares.

En un día como hoy solo puedo expresar mi gratitud a Juan Marsé. Por todos estos años de lecturas imprescindibles y porque mi amor a la literatura le debe mucho a él. Algo que jamás podré expresarle en persona, por desgracia.

Ps1. Una vez me encontré de frente con Marsé en plena Diagonal de Barcelona y no me atreví a decirle nada. Me intimidó la cara de malas pulgas que exhibía.

Ps2. A quien sí traté durante un tiempo fue a su hermano Jordi Marsé. También un personaje, sin duda.

Carlos Ruiz Zafón: el cementerio de los libros eternos

Carlos Ruiz Zafón¿Qué puedo decir ante una noticia así?

Casi todo lo que siempre he querido ser como escritor (no hablo de fama, sino de talento) podía encontrarlo en Carlos Ruiz Zafón. No me extenderé sobre su obra, no vale la pena.  En su lugar, permitid un par de recuerdos personales.

Cuando pienso en Zafón mi memoria se desplaza a Avenida Tibidabo 32, aunque creo que jamás nos vimos. Yo no trabajaba en Ogilvy & Mather Direct , sólo iba ahí a buscar fotolitos, a entregar muestras o a pelear presupuestos, mientras fantaseaba con el misterio que destilaba aquella mansión. Ajeno, como no podía ser de otra forma, a que alguien ya se estaba inspirando en la magia de ese lugar para tejer historias que años más tarde disfrutaría.

No llegué a conocerlo. Una vez intenté entregarle un manuscrito vía una ex compañera de trabajo, Pilar Sánchez, quien también lo había sido de Carlos y de su esposa. Una maniobra suicida que, como estaba cantado, no llegó a ningún lado. Por eso nunca pude preguntarle hasta qué punto el inspector Fumero había tomado rasgos físicos de Alfonso Mora, una sospecha íntima que ya no tendrá respuesta. Quien conociera a ambos personajes, al real y al novelado, sabrá de qué hablo.

Con Carlos Ruiz Zafón se va una parte de mi vida. Descansa en paz.

Morir por un móvil

Matar por un móvil. En pleno sigo XXI, en un país del primer mundo. A una mujer indefensa.

Los que nos dedicamos a la literatura en negro solemos perder horas y horas en dar un sentido a las muertes quePort olimpic imaginamos. Trágico, utilitario, en legítima defensa  o justificado por cualquier interés. Y lo explicamos, para que nuestros lectores entiendan a los asesinos, por extrañas que sean sus motivaciones y por irracionales que resulten sus actos. En este sentido, nuestras historias tratan de ordenar el mundo, de hacerlo menos imperfecto, más amable y comprensible que la vida real.

Matar por un puto móvil.

Nunca escribiré una historia a partir de un suceso tal real como este. Me niego a que la literatura pueda ofrecer, aún de manera involuntaria, algún tipo de cobertura a algo así. Fabular obligaría a establecer una lógica, por perversa que esta fuera, que diera sentido al suceso. Antes al contrario, es necesario enfatizar que un crimen así no tiene ninguna.

Mi cariño, respeto y solidaridad para todos los seres queridos de Sara.

Y mi más absoluto desprecio a los medios de comunicación que, por un puñado de clics, han aceptado difundir las imágenes de este asesinato.

Montalbano se va con Montalbán.

Andrea Camilleri

Fallece el escritor Andrea Camilleri, padre del comisario Montalbano, llamado así en honor a Manuel Vázquez Moltalbán.

Imagino la conmoción en Vigata. Catarella presa del llanto, incapaz de pronunciar dos palabras seguidas. Fazio preocupado por Mimí, a quien se le vió la noche anterior en compañía de una rotunda viuda, por lo que aún no debe saber nada. Y a Livia volando desde Génova para tratar de consolar a Salvo, inquieta y alertada. Y es que Montalbano abandonó Marinella en cuanto conoció la noticia y se zambulló en la playa. Galluzzo afirma que lo vio desparecer, nadando rumbo al horizonte.

También imagino a Andrea Camilleri emprendiendo su gran viaje sintiéndose culpable al dejar abandonados a sus personajes. Y a Manuel Vázquez Montalbán recibiendo a su amigo en la entrada del Paraíso de los Grandes Escritores y diciéndole que no se preocupe, que los personajes, a diferencia de ellos, sí son eternos.

Y que  a veces, como acaba de sucederle con Carvalho, Biscúter o Charo, algún mortal se atreve a rescatarlos, ponerlos al dia y darles una nueva vida.

Descansa en paz.

 

 

La importancia de las cosas reales

Libreria pleyade

Con Salvi Rosich en la librería Pléyade

Microsoft cierra su tienda de e-books. Los clientes que compraron algún libro en esta plataforma verán como las obras adquiridas se esfumarán en breve de sus dispositivos. A cambio, el gigante informático reembolsará el importe a sus clientes.

Esta noticia refleja dos cosas: Por una parte, el escasísímo impacto de los libros electrónicos entre los consumidores. Por otra, los peligros de adquirir algo que, en realidad, no es del todo tuyo. Imagino cómo se le quedará la cara a quien compró a Microsoft esa novela tan rara, o un volumen académico de consulta permanente.  Y es que no es de recibo que alguien desde Redmond o Cupertino decida tu biblioteca. Además, la pérdida de un libro querido, o útil, nunca puede ser compensada con dinero.

Algo que jamás sucederá a quien compre una obra en formato de papel. Y puestos a valorar lo material, mejor siempre en una librería física. Al menos recibirá la atención y el consejo de un librero de carne y hueso, y no de un algoritmo.

Personas como Salvi Rosich, que lleva 13 años asesorando a sus clientes desde la librería Pléyade de Barcelona.  Recomendando libros a sus clientes sin más criterio que su enorme bagaje como lector. Y con con la tranquilidad que le dará saber que las obras que venda serán siempre de sus dueños, al menos mientras éstos quieran.

Desde aquí un abrazo a Salvi y a todo su equipo.

PE: Por no centrarme solo en los libros. Mis vinilos, esos que ya compraba con 16 años y que aún conservo como un tesoro,  es muy posible que me sobrevivan. ¿Alguien cree que sucederá lo mismo con las listas de Spotify?

 

 

 

Competencia desleal

Sello de la T.I.A.

Leo en El País que una mujer, a quien su ex pareja había estafado 60.000 euros, contrata al novio de su hija, que dice ser el Jefe de los Servicios Secretos, para liquidar al timador y recuperar el importe robado mediante la venta de órganos en el mercado negro.

Leo que todos los puntos de semejante encargo quedaron recogidos en un documento de prestación de servicios. Que el presunto Jefe de los Servicios Secretos, tras obtener 7000 euros en concepto de adelanto, desapareció sin dejar rastro. Y que la mujer, sintiéndose doblemente timada (por su ex pareja y por el novio de su hija) denunció en una comisaría de Madrid al sicario por incumplimiento de contrato.

Leo también que madre e hija fueron detenidas al instante. Y que el jefe de los servicios secretos, pese a su increíble hoja de servicios -1.897 objetivos abatidos, 524 capturados, 352 misiones a sus espaldas, adiestrado en disciplinas tan dispares como artes milenarias, superación, guía canino o climatización, entre otras más propias de un agente de campo- no tardó en ser encontrado y puesto a disposición judicial. El sujeto a trocear para su venta por piezas también está localizado, sano y salvo, aunque no se descarta su detención por estafa.

El dispositivo policial para capturarlo se bautizó como “Operación Kafka”. Se entiende.

Este es el enlace al contrato, cuya lectura debería ser obligatoria para cualquier aprendiz a fabulador. Aunque dudo que ningún autor se atreviera parir una historia así.

Quizá debería desplazarme a esa misma comisaría de Madrid. Y denunciar a la realidad por competencia desleal hacia la literatura.

Total, los agentes que prestan declaración ahí ya deben estar curados de espanto.

En busca del tiempo perdido

Llevo unos días tan (maravillosamente) locos, que he dedicado más tiempo a disfrutar el presente que a narrar el tiempo perdido. Un pecado en estos tiempos de exposición a redes sociales, asumido como mal menor.

Bernardo en libreria Laie

Sin embargo, soy consciente de que debo ponerme al día

Porque me apetece compartir algunos de estos momentos y porque se lo debo a todos quienes me estáis apoyando en esta aventura.

Así que aquí estoy de nuevo. Tengo muchas cosas que contaros. Y un buen puñado de fotos muy entrañables. También estreno canal, mi nueva página en Facebook

No se puede recuperar el tiempo perdido pero nada nos impide recrearnos en él.

Entrevista Capotiana a Bernardo Muñoz

Hace unos días, Toni Montesinos me sometió a un tercer grado introspectivo, disfrazado de entrevista Capotiana. Tan extraño nombre (Capotiana) no hace referencia a la gallina Caponata sino al gran Truman Capote. Os dejo con el resultado.

Bernardo Muñoz en café Gijón

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Bernardo Muñoz Carvajal.


Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? Barcelona tiene todos los microambientes que necesito para creer que no estoy atado a ninguno.

¿Prefiere los animales a la gente? Prefiero a las personas. Eso excluye también a mucha gente.

¿Es usted cruel?Soy básicamente compasivo.

¿Tiene muchos amigos?No, pero son buenos.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?Altura de miras.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?Bastante antes de que eso suceda suelen perder la categoría de amigos.

¿Es usted una persona sincera?A ratos.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?En lo que todos imaginamos cuando escuchamos la canción de Perales.

¿Qué le da más miedo?No soporto los hospitales.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?La desfachatez.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?Tocar la guitarra mejor de lo que lo hago.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?Tocar la guitarra.

¿Sabe cocinar?Sí!!!!!!!!!!!. Tras tocar la guitarra, cocinar es mi ejercicio físico preferido.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?A Forrest Gump.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?Deseo.

¿Y la más peligrosa?Deseo.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?Soy un ser civilizado criado en la tradición judeocristiana y en los valores de Occidente. O sea que…

¿Cuáles son sus tendencias políticas?Libertad, igualdad y fraternidad. Sin fisuras.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?No tengo muy claro si por cosa se refiere a objetos o también a personas. Respondo ambas posibilidades. Como cosa, un robot aspirador. Trabajar a conciencia un par de horas trazando mi propia ruta y regresar después a la estación base para dormir tranquilito hasta el día siguiente. Con cantidad de tiempo para pensar. Como persona, detective privado, de los de libro. A ratos Marlowe, a ratos Poirot y siempre Carvalho. Más Petra Delicado que Miss Marple.

¿Cuáles son sus vicios principales?Mi incapacidad para reconocerlos. Por tanto, de confesarlos mejor ni hablamos.

¿Y sus virtudes?Éstas me importa mucho menos hacerlas públicas. De entre todas ellas, destacaría un instinto natural para la supervivencia.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?Por encima de todas, la de un flotador.

Primavera

La primavera debería ser luz, calor, música y sobre todo alegría.

Así que os propongo aparcar malos rollos, olvidar el cambio climático y dedicarnos a celebrar la estación que hoy comienza al ritmo de esta canción . Un tema de Hamid el Hadri que, en sí, es primavera pura.

¿A que entran ganas de casarse?

Con quien quiera cada cual. Incluso de repetir.

Al menos, mientras dure la primavera.

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